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  • Foto del escritorBeatriz Mendoza Cortissoz

Amor en la distancia

Ustedes no saben, pero a mí me pasa una cosa, y es que cuando un artista me gusta, me enamoro. Como el amor es ciego, a mí no me importa ni la edad ni el sexo, ni siquiera si la persona ya está muerta.

Me pasó cuando descubrí a Mario Benedetti. Cuando supe que enviudó, soñaba con ir a visitarlo a Montevideo y declararle mi imposible amor. Y qué decir del casete con la voz de Julio Cortázar que encontré en un pulguero bogotano, puerta de entrada a su fantástico mundo en el que me perdí. Me pasa

con actrices como la mamacita de la Catherine Zeta Jones o la Michelle Pfeiffer, son tan cool, tan buenas actrices y además hermosas que caigo rendida. Y con cantantes como la hembrota de la Dua Lipa, con esa voz ronca, bailes y canciones pegajosas, o con los susurros de la jovencísima Billie Eilish y sus hipnotizantes ojos color bolitauñita.


Y me pasó con Fito (Páez), ay, sí que me pasó con Fito. Qué tusa la que me dio. Era un amor tan empalagoso que después de coleccionar TODOS sus discos desde Del 63 (1984) hasta Abre (1999); ir de sapa o colada a la entrevista que le hizo una compañera de trabajo; asistir como a seis de sus conciertos; empapelar mi cuarto de soltera veinteañera en Miami Beach con su rostro; comprar una de sus biografías y participar, oigan esto, en una lista de correo (un precursor de las redes sociales que funcionaba con email) donde se discutía desde qué jabón usaba para bañarse hasta el significado de cada una de sus canciones; tuve que dar un paso atrás y decirle adiós a mi pequeña obsesión musical.


Después de Fito, siguieron otros amores de la mano de los grandes del Jazz: Chet, Ella, Louis, Miles. Y cómo olvidar el deslumbre que sentí cuando escuché The Doors por primera vez, diría que ese fue mi primer flechazo musical. Recuerdo con precisión los detalles, la casa en el Caracas del 1992 donde estábamos de visita y salir corriendo a conseguir un casete con sus grandes éxitos que creo se borró de tanto reproducirlo.

Bueno, pues les tengo que confesar que ahora tengo otro amor. El flechazo sucedió en octubre del 2009 y aquí pueden leer la crónica de ese primer encuentro. Él ni lo sospecha, pero las canciones de este hombre me han acompañado en momentos de locura y desesperación, también en momentos maravillosos como el surgimiento de un nuevo amor, esta vez uno concreto, con el que duermo todas las noches. ¿Y saben qué? Este fin de semana lo voy a ver por segunda vez en la vida. Estoy tan emocionada que tuve que sentarme a escribir esto. Ya estoy ansiando sentir la piel erizada con su voz y cerrar los ojos en medio de la masa para dejarme llevar al sensual universo que vive en la guitarra, la voz y el maravilloso afro esponjado de mi adorado Alex Cuba. Te espero, negro. Voy a tu encuentro. O como dices tú:"Y espérame que ahí voy...".




Si quieren conocer a mi amado, aquí les dejo algunos videos y para los que están en Miami este fin de semana, aquí encuentran los detalles del concierto.





Alex Cuba es un cantautor cubano-canadiense ganador de varios premios Grammy, Latin Grammy y Juno. Aquí encuentran su biografía en inglés.




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