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  • bmendozac

Immortelle

Amanece en esta habitación propia que he conseguido a pulso. Hoy son 50 vueltas al sol, 18250 días de respirar, podría ser más o menos la mitad de mi vida, si se tiene en cuenta que hubo varias centenarias en mi familia paterna y nonagenarias en mi familia materna. El caso es que todo puede cambiar en los próximos minutos, tal vez horas. Las preguntas existenciales de mi adolescencia han encontrado algunas respuestas, o tal vez no y tan solo he logrado ignorar o acallar su resonar en mis oídos como hace un esquizofrénico con sus amigos invisibles.


Algo he aprendido, lo más importante: que la vida es un milagro; que todo pasa y siempre sale el sol, aun cuando la más negra de las tormentas te impida pensar y sentir que será posible; que los sueños se cumplen si tienes visión y que no tienes que definir quién eres ni a los 5 ni a los 15 ni a los 25 ni siquiera a mi edad, pues ya dijo Heráclito “somos un río de aguas cambiantes”. Sigo buscándome, definiéndome y a la vez, conozco mi verdadera esencia. Lucho contra mi naturaleza y muchas veces gana ella. Pero no dejo de pelear por ser mejor. Pelear es importante para mí, por algún misterioso motivo, toda mi pasión se desborda en pocos segundos en una conversación sobre política, en una llamada telefónica, en resumidas cuentas, sigo siendo fosforito, y así como me prendo, me apago. No pretendo que los demás lo soporten, pero no lo puedo evitar, y mientras tanto trabajo en mí.


Dicen que en Argentina hay más sicoterapeutas que en ningún otro país de Latinoamérica, y siempre he sabido que tengo algo de argentino, aunque nunca he visitado el país. Pero Fito y Julio me llaman hace rato, también Alfonsina, Adolfo, Oswaldo, Marciano y Gustavo. Con Adrián y Ricardo he recorrido sus autopistas y sus calles en planos abiertos y cerrados. El caso es que no solo somos lo que vivimos, también lo que leemos y escuchamos, lo que vemos en el cine y la tele.


Como sé que el mundo es hermoso y ancho, que le quedan pocos días pues nos empeñamos en destruirlo, y que me gustaría recorrerlo todo, pero aún no lo he hecho, viajo a caballo en la cultura de otros países. Por supuesto que mis caderas vibran con la tambora, pero también lo hacen al ritmo del derbake y ya se varias letras de canciones en árabe y francés, idiomas que no entiendo.


¿Qué te define? ¿Se puede resumir en pocas palabras? No lo creo, es más, aseguro que todo escritor no busca otra cosa que hacerlo en cada uno de sus libros, porque la literatura busca perpetuar nuestra visión del mundo y de esa manera hacerle una trampa a la pelona y vivir para siempre, immortelle, dejando huella del mundo que recorrimos, de nuestra filosofía y nuestro agudo ojo, aun cuando todos los que nos amaron y conocieron hayan desaparecido y nuestra alma ya no baje el día de muertos a reunirse con los que quedaron del lado de los vivos, ¿no es así, Miguel, Marvel, Raul, Selma, Jane, Virginia?


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